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Actitud Auténticamente Amistosa
Conversando en la semana con mi buen amigo Jesús Adrián. Me contaba de esa práctica común de los misioneros evangélicos del primer mundo. Esa buena onda a flor de piel.

Pero es una actitud amistosa que en el fondo esconde el deseo de que seas cristiano. Que puedas hacer la oración de salvación y enlistarte en las filas de la fe.

Me contaba de un conocido que al ver un misionero "amigo", que de plano no decidía dar el paso de fe. De esa simpatía extrema pasó a una tibia cordialidad.
Y si. Nos enseñaron muchas técnicas evangelísticas basadas en el buen trato.
Pero no nos dijeron de amar, ser cariñosos, empáticos y serviciales sin buscar nada a cambio.
No digo con esto que muchos misioneros son interesados que aún no salen " de su closet" basado en la fiebre de los resultados. De tener cifras de convertidos y números estadísticos de cuánto crece la fe en aquella comunidad donde hago misión.
Quizás muchos son como Jesús de Nazaret.
Que cumplía la AAA.

"Actitud Auténticamente Amistosa".

Jesús si bien quería que el mensaje del Reino se extendiera, no buscó como estrategia ser otra persona.
Él fue auténtico.
Dió cariño sin buscar nada a cambio.
Sanó sin exigir nada.
Y no manipuló la fe de nadie.
Fue honesto diciendo que el camino no sería fácil.
Que se debía asumir con tal entereza como quien toma su cruz camino a la muerte.
Abrazó a niñitos que no tenían nada que retribuirle y ayudó a mujeres abandonadas por el sistema, condenadas a la pobreza , ahogadas en todo sentido, que optaban por la prostitución. A todos ellos los invitó a su mesa.
No para conseguir nada.
Sino para comunicarles esta buena noticia.
Dios no está en tu contra.
Te ama y te busca desesperadamente, como aquel pastor busca su ovejita perdida.
Y te espera con tanta compasión, como un Padre amoroso espera la llegada de su hijo perdido.