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El Mayor servirá al Menor
En los relatos de Navidad aparecen dos personajes tan opuestos.
Herodes el Grande, Rey poderoso.
Este Rey era Idumeo (Edom) descendiente de Esaú.
Familias idumeas fueron obligadas a convertirse al judaísmo casi un siglo antes de Cristo y luego de unos años fueron ganando mucho espacio en la política. Herodes sin ser hebreo se transforma en un rey vasallo de los Romanos.

Por otro lado, Jesús, un niño pequeño y frágil, descendiente de Jacob.
Venido de familias que posiblemente emigraron de Belén a Nazaret luego de la conquista de Alejandro Janeo en Galilea un siglo antes.
Creció en Nazaret rodeado de un entorno humilde y campesino.

Hay una antigua profecía del Génesis, respecto a dos hermanos, Esaú y Jacob.
Esaú era mayor y más fuerte que Jacob, pero la profecía dice: "El Mayor servirá al menor".

Herodes hijo de Esaú, rey temible y poderoso.
Cuyos palacios sembrados en tierra israelí quedaron como testimonio de su poder político.
Por otra parte, Jesús de Nazaret.
No tuvo donde recostar su cabeza.
Carpintero, profeta y predicador de palabras simples.
Hombre santo, que con sus manos tocaba la impureza de cientos de personas olvidadas por un sistema religioso inclemente.

El Mayor servirá al Menor...

Tarde o temprano, no solo la gloria de Herodes, sino toda la contundente majestad de reyes, faraones y emperadores, se inclinan al legado de ese hombre humilde que desde el Jordan, hasta Galilea y Judea, nos dejó su mensaje de Paz y esperanza.

Y desde su propia debilidad, nos mostró otro camino para ser fuertes.
Por eso ahora podemos decir confiados junto a Jesús, que el débil diga Fuerte SOY.