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Confesiones de un Ansioso
Cuando estuve con depresión.
Sentía no solo un bajón emocional.
El cuerpo me dió señales claras de que estaba colapsando.
Mi sistema inmunológico estaba muy débil y bajé de peso dramáticamente.
No digo que luego de ese pasillo oscuro no han habido días difíciles.
Claro que sí.

Días en que he lidiado con dosis de ansiedad, miedos, angustias , tristezas sin sentido, cansancio y retraimiento del presente.

La depresión y la ansiedad aunque la hayas vencido, no vacilan en ponerse de guardia detrás de la barda de tu sistema nervioso.
Por eso debemos siempre estar haciendo cosas que nos ayuden a poner sistemas de protección alrededor.

Practica ejercicios de autoregulación de respiración.

Practica ejercicio o en su defecto haz todos los días el test de Jacobson (tensar y destensar).

Busca una válvula de escape artística. Escribe, Lee, dibuja, haz música, etc.

Búscate uno o dos amigos de los buenos para crearte un grupo de pretorianos ante toda catástrofe.

Toma distancia de toda relación que te envuelve en desgaste emocional.

Escoje las peleas que valgan la pena.

Luego de un evento estresante, aunque no te sientas afectado, no te vayas a la cama sin regular tu respiración conscientemente.

Come sano.

No le pongas mucho café a tu vida en esos días.

Bebe mucha agua.

Si estás soltero(a) , no te niegues a la posibilidad de conocer gente interesante. Es más, busca relaciones que te sumen.

Si estás casado , habla con tu pareja y ayúdale a que pueda entender lo que es vivir con alguien que sufre ansiedad (que no es fácil). Y esfuérzate por disfrutar el presente con tu pareja.

Y no te olvides, de hablar con Dios, no necesitas un método. Solo así como eres, imagínate a Jesús atento a tus palabras y a tu vida. Refúgiate en él, en su amor infinito. Y cree que vas a cruzar el río de la angustia y del miedo.